Baloncesto y cerebro. ¡Sorpresa!

Baloncesto y cerebro. ¡Sorpresa!

Históricamente, los neurocientíficos que estudian el fenómeno de la sorpresa en el cerebro han creado experimentos muy simples para construir una expectativa particular y luego estudiarla.

Esto se hace en laboratorio, pero el desafío es que en la vida real, es difícil precisar el momento en que ocurre la sorpresa o qué tan grande fue la sorpresa. Un grupo de investigadores de Princenton a encontrado que los deportes permiten cuantificar con precisión la sorpresa en un entorno del mundo real, lo que brinda la oportunidad perfecta para ver si estas ideas sobre la sorpresa se generalizan fuera del laboratorio.

¿Baloncesto para estudiar el cerebro?

Los eventos deportivos, como un torneo de baloncesto son increíblemente emocionales y también muy cuantificables: se puede evaluar, momento a momento, las emociones y sorpresas y también qué tan probable será un resultado, dado lo que sucedió, estadísticamente, en juegos anteriores.

Esto es lo que convierte al baloncesto en un dominio ideal para estudiar cómo los procesos cognitivos como la memoria, la comprensión de eventos y las respuestas emocionales funcionan en el mundo real. 

En este estudio, también los investigadores eligieron el baloncesto porque la puntuación frecuente brinda más oportunidades para observar cómo responde el cerebro a los cambios.

El estudio

“Estamos tratando de averiguar cómo las personas actualizan su comprensión de las cosas que están ocurriendo en el mundo real, basándonos en cómo se desarrollan los eventos a lo largo del tiempo, cómo establecen estas predicciones basadas en el contexto y qué sucede cuando se confirman o contradicen. ” Dice James Antony primer autor del artículo publicado en la revista «Neuron«.

Los investigadores observaron a 20 fanáticos del baloncesto mientras veían los últimos cinco minutos de nueve juegos del torneo masculino NCAA March Madness. Mientras miraban los juegos, una cámara especializada siguió los movimientos de sus ojos y las resonancias magnéticas funcionales midieron su actividad neuronal. 

En momentos sorprendentes del juego (pérdidas de balón clave, triples de último minuto), un participante típico registraría una dilatación rápida de la pupila y cambios en el patrón de actividad en áreas del cerebro como la corteza prefrontal.

Además , los investigadores recibieron ayuda del legendario estadístico del baloncesto Ken Pomeroy para crear un “gráfico de probabilidad de ganar”. Es decir, qué equipo tenía más probabilidades de ganar en un momento dado. Los sitios web deportivos y los locutores deportivos han utilizado durante mucho tiempo gráficos de probabilidad de ganar para cuantificar el impacto probable de cualquier rotación o canasta determinada.

¿Qué encontraron los científicos?

Un resultado interesante de este estudio de baloncesto y cerebro fue que los cambios en el patrón de actividad en áreas cerebrales de alto nivel solo ocurrieron en momentos que se correspondía las creencias de los observadores sobre qué equipo tenía más probabilidades de ganar. 

Cuando el gráfico de probabilidad de ganar cambia en cualquier dirección, eso conduce a una mejor memoria para esa parte del juego y parece afectar la respuesta pupilar además de la memoria. Hay una asociación interesante entre esas cosas. Esto encajaría, según los investigadores, con la idea de que los patrones en estas áreas reflejan la historia del juego.

O en otras palabras, podemos resumir que los ávidos fanáticos de los deportes tienen una versión intuitiva de ese «gráfico de probabilidad de ganar» en sus cabezas.

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