Efecto Halo, cómo caes en él sin darte cuenta

Efecto Halo, cómo caes en él sin darte cuenta

El efecto halo es un sesgo cognitivo en el que frecuentemente caemos cuando compramos y que el neuromarketing lo sabe aprovechar muy bien como herramienta de persuasión para aumentar las ventas.

Pero, antes, ¿qué es un sesgo cognitivo?

Un sesgo cognitivo es un error sistemático en el procesamiento cerebral de la información que nos lleva a interpretar la realidad de forma distorsionada. Estos sesgos pueden afectar a nuestra percepción, memoria, pensamiento y toma de decisiones.

Los sesgos cognitivos son el resultado de la evolución y de la necesidad de ahorrar recursos cognitivos. Nuestro cerebro está diseñado para tomar decisiones rápidas y eficientes, y no siempre tiene el tiempo o la energía para analizar toda la información disponible de forma más lenta o racional. Imagina a un hombre primitivo que caminando por la selva se encuentra de pronto con otro desconocido. Su cerebro rápidamente debe juzgar, solo por su apariencia y gestos, si es o no peligroso para actuar en consecuencia huyendo, luchando o hablando con él. No tiene tiempo de analizar minuciosa o racionalmente a su congénere, la decisión debe ser rápida.

El proceso mental es bastante simple. Cuando nos encontramos con un nuevo estímulo, como un producto o una persona, nuestro cerebro busca atajos mentales para procesar la información de forma rápida y eficiente. Una forma de hacerlo es crear una impresión mental general a partir de una escasa información rápida o evidente disponible. Esa interpretación de la poca información se basa principalmente de las experiencias y creencias anteriores que tengamos.

Existen muchos tipos de sesgos cognitivos, algunos de los más comunes son: el de confirmación, disponibilidad, anclaje o halo. Por ejemplo, solemos asumir que las personas atractivas son más inteligentes, amables y exitosas o si nos gusta un famoso, es más probable que nos guste un producto que este promociona.

El efecto halo es un fenómeno psicológico en el que la percepción positiva de una característica particular de una persona, producto o marca influye en la percepción general de esa persona, producto o marca. En el contexto del neuromarketing, se pueden utilizar varias técnicas para aprovechar este sesgo cognitivo. Veamos las más frecuentes:

1. Famosos: Asociar una celebridad o una figura pública con una marca puede generar un efecto halo positivo. Las marcas a menudo utilizan este enfoque para aprovechar la percepción positiva que tienen los consumidores de esas personalidades y transferirla a sus productos o servicios.

2. Asociación con emociones positivas: Utilizar imágenes, colores, música y otras estímulos que evocan emociones positivas puede generar un efecto halo que influye en la percepción general de la marca o el producto. Por ejemplo, asociar una marca con la felicidad, la diversión o el amor puede crear una asociación positiva que se extienda a todos los aspectos de la marca.

3. Diseño de envases y etiquetas: El diseño de los envases y etiquetas puede influir en la percepción general de un producto. Utilizar un diseño atractivo, elegante o lujoso puede generar un efecto halo que influye en cómo se percibe la calidad y el valor del producto.

4. Testimonios y reseñas de clientes: Mostrar testimonios y reseñas positivas de clientes satisfechos puede generar un efecto halo que influye en la percepción general de la marca o el producto. Los consumidores tienden a confiar en las opiniones de otras personas y pueden percibir la marca de manera más favorable si ven que otros tienen una experiencia positiva con ella.

5. Marketing de contenidos: Crear contenido útil, entretenido o inspirador puede generar un efecto halo que influye en la percepción general de la marca. Al proporcionar valor a los consumidores a través del contenido, las marcas pueden generar una asociación positiva que se extienda a todos los aspectos de su imagen de marca.

6. Asociar la marca con valores positivos: Las marcas que se asocian con causas sociales o ambientales positivas pueden generar un efecto halo que las haga más atractivas para los consumidores.

Estas son solo algunas de las técnicas de neuromarketing que aprovechan el efecto halo. En general, el objetivo es crear asociaciones positivas que influyan en la percepción general de la marca o el producto y, en última instancia, en el comportamiento del consumidor.

En conclusión, el efecto halo es un sesgo cognitivo que puede influir en nuestras decisiones de compra de forma significativa. Es importante ser conscientes de este efecto para no tomar decisiones impulsivas y basarnos en información suficiente y lo más objetiva posible a la hora de comprar.

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