Implantes cerebrales: la revolución que viene

Implantes cerebrales: la revolución que viene

 

Implantes cerebrales: integración cerebro-máquina

La nueva ola de dispositivos electrónicos integrados a nuestro cerebro irá más allá de los productos existentes, como los audífonos con implante coclear y los estimuladores cerebrales profundos para las personas con enfermedad de Parkinson.

A modo de ejemplo: pacientes con parálisis compraron productos y enviaron mensajes de texto usando una tableta Android, con solo sus ondas cerebrales.

Todo esto está ocurriendo y avanza rápidamente. La integración cerebro-máquina a través de los implantes cerebrales es un hecho, la pregunta es: ¿Hasta dónde llegaremos?

 

Algunos ejemplos

La empresa BrainNet consiguió que tres personas jugaran en colaboración un juego tipo Tetris usando sus pensamientos.

Una primera prótesis de memoria aumentó el recuerdo en humanos. Otros equipos están desarrollando cascos y cintas para la cabeza para acelerar el aprendizaje y mejorar la memoria.

Las extremidades robóticas controladas por el cerebro podrían conocer su ubicación en el espacio o incluso agregar un » tercer brazo » en personas sin discapacidad.

En los laboratorios de investigación, los científicos están trabajando en formas para que las personas escriban con sus cerebros y compartan pensamientos conectando sus mentes. 

Neurocientíficos explican que las personas podrían volverse telepáticas hasta cierto punto, capaces de conversar no solo sin hablar sino sin palabras, a través del acceso a los pensamientos de los demás a un nivel conceptual. Esto podría permitir una colaboración sin precedentes y conversaciones más profundas con amigos.

La sociedad debe prepararse para una revolución tecnológica en la que los implantes cerebrales permiten a las personas comunicarse por telepatía, adquirir nuevas habilidades y alardear de sus vacaciones en «postales neuronales», dicen los principales científicos.

 

Revolución neuronal

Si bien aún muchas de estas aplicaciones siguen siendo ficción por ahora, la investigación sobre implantes cerebrales y otros dispositivos neuronales avanza tan rápido que la Royal Society ha realizado un informe y pedido una «investigación nacional» sobre estas tecnologías.

«Dentro de 10 años, esto probablemente afectará a millones de personas», dijo Tim Constandinou, director del laboratorio de interfaces neuronales de próxima generación en el Imperial College de Londres y copresidente de un nuevo informe de la Royal Society llamado iHuman. «Estas tecnologías no son posibles hoy en día, pero nos dirigimos en esa dirección».

El informe prevé una «revolución neuronal» impulsada por implantes electrónicos que se comunican directamente con el cerebro y otras partes del sistema nervioso.

Para 2040, los científicos anticipan que los implantes ayudarán a los paralíticos a caminar, con otros dispositivos que alivian los síntomas de las enfermedades neurodegenerativas y la depresión resistente al tratamiento.  

 

Los riesgos de implantes cerebrales

Pero con esos nuevos poderes vienen nuevos riesgos. Por ejemplo, los dispositivos caros que estimulan el cerebro pueden convertirse en artículos de lujo en las naciones más ricas, dejando atrás a los países más pobres.

Y con los dispositivos conectados directamente al cerebro, los datos más íntimos de las personas podrían usarse contra ellos. De hecho, el acceso a los pensamientos, estados de ánimo y motivaciones de las personas podría conducir al abuso de los derechos humanos.

También algunas compañías pueden querer que sus empleados usen dispositivos que revelen sus sentimientos internos.

«Como ha demostrado nuestra experiencia con las redes sociales, necesitamos pensar con anticipación sobre quién controlará estos datos y para qué podrían usarse, para protegerse contra posibles usos dañinos»

 

Informe iHuman

El informe iHuman pide que se consulte al público «temprano y con frecuencia» sobre los problemas éticos que presentan los implantes neuronales. También propone un organismo regulador similar a la Autoridad de Fertilización y Embriología Humana (HFEA) para controlar cómo se utilizan los nuevos dispositivos.

«Como ha demostrado nuestra experiencia con las redes sociales, necesitamos pensar con anticipación sobre quién controlará estos datos y para qué podrían usarse, para protegerse contra posibles usos dañinos», dijo Sarah Chan, coautora del informe en Universidad de Edimburgo.

«Necesitamos salvaguardas para garantizar que las cosas no se usen mal, pero no debemos dispararnos en el pie» «Esta tecnología podría mejorar enormemente la calidad de vida de millones de personas»

«Si la experiencia reciente nos ha demostrado algo, es que el consentimiento individual y la participación dentro o fuera no son suficientes para proteger a los individuos o la sociedad en general». Añade S. Chan.

Pero Constandinou advirtió contra la sobrerregulación que podría paralizar las nuevas tecnologías antes de que abandonen el laboratorio. «Necesitamos salvaguardas para garantizar que las cosas no se usen mal, pero no debemos dispararnos en el pie», dijo. «Esta tecnología podría mejorar enormemente la calidad de vida de millones de personas», agregó.

Nuevos desafíos para la sociedad digital. No hay que demorar en darles solución, porque el futuro es hoy.

Para estar al día en estos temas sigue nuestro blog de Neurociencia aplicada.

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