Los 4 Poderes del Cerebro para un Liderazgo Exitoso

Los 4 Poderes del Cerebro para un Liderazgo Exitoso

 

El interés en aplicar la neurociencia al liderazgo, el llamado NeuroLiderazgo, ha ido en aumento durante décadas. Posiblemente una de las razones es que los líderes prefieren la idea de optimizar un órgano, que es tangible, a la idea de optimizar el comportamiento, que no lo es. 

Por ejemplo, si decimos «Necesitas ser más inteligente emocionalmente», habrá muchas personas que no entenderían lo que tienen que hacer en la práctica. En cambio si decimos «Puedes entrenar tu cerebro para lograr mayor inteligencia emocional», entonces muchos estarán más dispuestos a embarcarse en ese proceso.

 

La base para un liderazgo exitoso

El liderazgo exitoso requiere un cerebro sano, por lo que debemos partir de lo básico: dormir bien, comer de forma equilibrada, hidratarnos y hacer ejercicio. 

Así es como, por ejemplo, el sueño perturbado es particularmente dañino. Tu coeficiente intelectual puede recibir una caída ¡de hasta el 5% o más después de una mala noche!

Un cerebro bien alimentado, descansado y oxigenado es necesario para la resistencia mental y el rendimiento máximo en medio del estrés y la incertidumbre. Claves para un liderazgo exitoso.

Cuando todas las demás cosas son iguales, la capacidad de recuperación mental es el factor que realmente distingue al lider.

Para mejorar la resistencia y el rendimiento, Tara Swart, neurocientífica, coach ejecutiva y profesora en la Sloan School of Management del MIT recomienda que los líderes trabajen en los 4 siguientes poderes:

 

1. Neuroplasticidad

Todo lo que has experimentado en tu vida ha moldeado tu cerebro para favorecer ciertos comportamientos y hábitos. Pero esos comportamientos y hábitos pueden no ser óptimos

Al enfocar la atención y practicar repetidamente comportamientos nuevos y deseables, los líderes pueden redirigir los recursos químicos, hormonales y físicos de sus cerebros para crear nuevas vías. 

Aprender, particularmente temas que requieren mucha atención, como un idioma o un instrumento musical, es la mejor manera de mejorar la plasticidad. El hecho de que te veas obligado a atender cosas que tu cerebro no ha experimentado antes tiene su propio beneficio, aparte de lo que aprendes. Dice Swart: «El cerebro se vuelve más flexible, lo que facilita cosas como ser capaz de regular tus emociones, resolver problemas complejos y pensar de manera más creativa».

 

2. Agilidad cerebral

La agilidad cerebral es la capacidad de cambiar sin problemas entre diferentes formas de pensar: de lo lógico a lo intuitivo o a lo creativo. La agilidad puede ser particularmente importante para los líderes. 

Los comportamientos multitarea, que intentan usar varios modos de pensamiento a la vez, generalmente no son efectivos. Por esta razón, Swart recomienda trabajar en problemas uno en uno, consecutivamente, y mirarlos desde diferentes ángulos

 

3. Mentalidad de crecimiento

Las personas con mentalidad fija creen tienen ya establecidos rasgos como la inteligencia y el talento. Las personas con mentalidad de crecimiento se ven a sí mismas como proyectos en progreso que desarrollan su inteligencia y talento a través del trabajo duro. Una mentalidad fija conduce al estancamiento, en cambio una mentalidad de crecimiento conduce hacia la innovación y el progreso.

Según Swart, los líderes con mentalidades fijas deberían usar la neuroplasticidad para intentar avanzar hacia el crecimiento. 

 

4. Simplicidad

Un mundo hiperactivo impone demandas imposibles en cerebros limitados. El estrés aumenta. La toma de decisiones sufre. Swart aconseja que los líderes practiquen la atención plena («mindfulness»), enfocándose en sus cuerpos, respiración y pensamientos en el momento, como una forma de reducir las hormonas del estrés y multiplicar las conexiones neuronales en la parte del cerebro asociada con la función ejecutiva. 

 

Aplicando estas lecciones

Los líderes que saben cómo mejorar su propia función cerebral pueden aplicar esas lecciones en sus equipos de trabajo. Por ejemplo, al crear programas de trabajo interfuncionales, ayudan a los equipos a forjar nuevas vías neurológicas y a desarrollar flexibilidad cerebral a medida que dominan conocimientos y habilidades desconocidos.

Los líderes también pueden usar su comprensión del cerebro para expulsar el miedo y el estrés del lugar de trabajo y desarrollar confianza. El estrés aumenta el cortisol en el organismo y en el cerebro, lo que afecta negativamente el pensamiento y la capacidad de controlar las emociones. 

El estrés continuado limita el cerebro a un estado de supervivencia. Por el contrario, si hay un entorno motivador en el que fluye una gran cantidad de la hormona oxitocina en los equipos de trabajo, es más probable que se tomen decisiones que no se basan en la escasez y la supervivencia, sino en la abundancia. Esto hace que la innovación y la toma de decisiones acertadas florezcan.

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