NeuroComunicación: los 4 filtros

NeuroComunicación: los 4 filtros

 

¿Qué es la NeuroComunicación?

Podemos definir la NeuroComunicación de una manera muy simple: la aplicación de la neurociencia al conocimiento de los procesos de comunicación humana.

Partiendo de esta definición amplia, inmediatamente nos damos cuenta que el campo de acción de la neurocomunicación es enorme, desde el momento que la comunicación es parte esencial del ser humano y es trasversal a todas sus actividades. En la práctica significa entender y así mejorar la comunicación interpersonal y la social en todas sus formas: periodística, política, marketing, liderazgo, persuasión, etc. etc.

 

Un modelo de NeuroComunicación

La Neurociencia nos enseña que el cerebro es una "máquina" que busca siempre en su actividad el mejor resultado con el menor esfuerzo posible. Por lo tanto, cuando recibe un estímulo de comunicación (un mensaje en cualquiera de sus formas y por cualquier medio), inmediatamente calcula la relación interés-esfuerzo, dando preferencia a aquellos mensajes que le crean más interés y que valdrían el esfuerzo de entender y elaborar. 

El cerebro haría este proceso de optimización pasando el mensaje por una serie de filtros que tienen que ver con su experiencias, emociones, situación y futuro.

Se entiende fácilmente que este hecho es clave para conseguir una comunicación exitosa. Deberemos entonces preguntarnos si al comunicarnos estamos ayudando al cerebro de nuestro público o interlocutor para que esta relación interés-esfuerzo sea la óptima, pasando con éxito todos los filtros.

Basados en este punto de partida, el Maritz Institute ha desarrollado un modelo que pretende ayudar a los comunicadores a dirigir la comunicación de la manera más efectiva posible.

 

Los 4 filtros

De acuerdo con este modelo de comunicación, hay 4 filtros que nuestro cerebro utiliza cuando recibe la comunicación:

  1. Emocional: La gente presta atención y responde a las comunicaciones basadas en sus emociones, valores y creencias.
  2. Histórico: Basados ​​en sus experiencias y memorias pasadas.
  3. Futuro: Basado en sus expectativas, metas y esperanzas o visión de futuro.
  4. Social: Basado en su situación, incluyendo la situación económica, la familia, las tendencias y las tradiciones.

 

Los ingredientes indispensables

Siendo estos los filtros, para ser exitosos los mensajes deben tener a su vez 4 ingredientes básicosque son los que atraerán al cerebro:

  1. Personal: entendiendo a la audiencia, con cosas relevantes para ella y proporcionando el contexto.
  2. Recíproco: mediante la creación de retroalimentación que de a la audiencia la oportunidad de expresar sus opiniones y responder a comentarios, creando así un verdadero diálogo que construya la confianza.
  3. Simple y vívido: al cerebro no le gusta trabajar demasiado. Al elaborar mensajes, debemos asegurarnos de que son sencillos y evitar la disonancia cognitiva.
  4. Memorable: el cerebro utiliza la codificación para retener la información y almacenarla, lo que implica la transición de la memoria de trabajo a la memoria a largo plazo. Por lo tanto, cuanto más memorable hagamos un mensaje, más probable será que quede retenido con el paso del tiempo.

Este es un interesante y sencillo modelo para llevar a la práctica. Sin embargo, esta es solo una pincelada de todo lo que guarda la NeuroComunicación aplicada a los más diversos ámbitos.

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