NeuroComunicación y poder de la imagen personal

NeuroComunicación y poder de la imagen personal

   

Por qué hablamos de NeuroComunicación y el poder de la imagen personal

La apariencia personal es una parte a menudo ignorada de las habilidades de comunicación, que podemos mejorar entendiendo qué es la NeuroComunicación y el poder de la imagen personal.

Cuando hablas en público, puedes estar representando a tu organización o solo a ti mismo, pero siempre serás tú lo que los demás ven. Eres tú quien la otra persona, grupo o audiencia ve,  y antes de que tengas tiempo para abrir la boca y decir algo, ya los demás han hecho ciertas suposiciones, tanto de forma consciente como inconscientemente.

 

Una cuestión de programación cerebral

La neurocomunicación nos enseña que esta impresión  ocurre porque nuestro cerebro está programado para captar y juzgar apariencias de manera inmediata. Es una cuestión de supervivencia. El hombre primitivo debía captar y distinguir rápidamente cualquier peligro que le pudiera acechar y lo primero era la apariencia. ¿Un animal? ¿Otra persona? ¿Me pone en riesgo?

La evolución ha hecho que esa reacción primitiva permanezca en lo profundo de nuestro cerebro. Lo más elemental permanece, solo que ahora matizado por otras consideraciones, producto de nuestras experiencias y modelos mentales de percepción. Así, alguien desarrapado podemos relacionarlo inconscientemente con alguien de mal vivir o tal vez con nuestro modelo mental de un "hippie", con todo lo que una u otra imagen significarían para el observador. Por el contrario, alguien con corbata o vestido elegante podemos relacionarlo, de manera no consciente, con una persona importante, de negocios, etc.

Modificar o confirmar esa primera impresión significa ya entrar en un plano consciente, de un razonamiento y conocimiento más profundo, donde comienza a trabajar más activamente nuestra corteza prefrontal del cerebro. Pero la primera impresión ya causó su impacto emocional en el cerebro que puede ser difícil de modificar.

Por esta razón. las primeras impresiones son muy importantes y pueden ser tanto de actitud, gestos, o de vestimenta. El impacto visual es al menos tan importante como el impacto verbal. Las personas harán suposiciones muy rápidamente en función de tu apariencia personal, incluidas las expresiones faciales, la ropa que llevas puesta, cómo de arreglado estás y tu lenguaje corporal.

 

Claves sobre la Neurocomunicación y poder de la imagen personal

 

Ropa y aseo

Ropa y aseo sean quizás los elementos más obvios de la apariencia personal, y ciertamente más fáciles de cambiar. Sin embargo, es probable que nadie pueda decirte exactamente cuál es el atuendo adecuado en una situación determinada, pero habrá un montón de personas para decirte si te equivocas.

Por lo tanto es tu decisión y para ello hay al menos dos preguntas que debes hacerte:

¿Qué tipo de imagen externa es apropiada para la organización que represento?

¿Qué imagen encajará con el evento, lugar al que asisto o persona con la que me encontraré?

Solo tu puedes responder estas preguntas. Algunas organizaciones están felices de que la gente esté vestida de forma "casual". Esto es particularmente cierto en la industria de la tecnología. Otras organizaciones pueden esperar un atuendo más elegante y de negocios, especialmente si estás representando a la organización en un evento externo.

Entre otras cosas, la ropa sugiere accesibilidad. Esa es la forma en que usamos nuestros atuendos o vestimenta para que otros puedan acercarse o alejarse de nosotros. De acuerdo con los investigadores en comunicación, nuestra ropa habla de nuestra franqueza o distancia, aislamiento y distanciamiento de los comportamientos (ver Mark Knapp , Pardue University – Comunicación no verbal en la interacción humana).

 

Eligiendo una opción

Existe una amplia gama de opciones para vestirse, desde "smart", "casual" a "business intelligent", por lo cual es importante vestirse adecuadamente dentro de los límites esperados. Esto no significa que tengas que pasar dos horas acicalándote antes de asistir a un evento. Pero, eso sí, significa al menos que debes estar aseado, tu ropa debe estar limpia y planchada, y tu cabello debe estar ordenado.

Nadie espera que te empaquetes en algo que no eres. No obstante, tu apariencia es un reflejo de su propia autoestima. Si bien puedes vestirte de manera informal cuando trabajas dentro de tu organización, puede ser preferible un enfoque más formal al representar a tu organización en una reunión externa. Siempre es preferible un buen aseo y una apariencia ordenada, ya sea con ropa casual o formal porque presenta una apariencia mucho más profesional. También sugiere que eres relativamente importante para tí mismo y eso predipone bien a los demás. Esto último es especialmente importante si deseas ser tomado en serio. Nadie va a respetar a alguien que no parece que se respete a sí mismo.

 

Expresiones faciales

Poco se puede hacer para alterar tu cara, pero se puede hacer mucho sobre la expresión que transmite. No importa cómo comenzaste el día o qué pequeña crisis ha ocurrido en el camino. La gente no ha venido a este evento o reunión para verte lucir sombrío. Si no estás interesado y entusiasmado con lo que estás diciendo o haciendo, ¿por qué debería importarle a alguien más? Es tu deber, tanto para ti como en el caso de una organización que representes, transmitir un exterior tranquilo, amigable y profesional, sin importar lo que sientas en tu interior. Procura sonreír y parecer optimista y confiado.

Más importante aún, intenta transmitir cómo te sientes (o deberías) con respecto a un tema en el que eres un experto: al menos interesado y capaz, y preferiblemente entusiasta. Paradójicamente, el simple hecho de comportarse como si estuvieras confiado puede ayudarte a sentirte más seguro. Esto es en gran medida un "círculo virtuoso". Es decir, la forma en que te sientes afecta tu aspecto físico, pero también es en sentido contrario: tu aspecto físico condiciona tu actitud.

 

No le creas mucho al espejo

La imagen que ves de ti en el espejo no es necesariamente una verdadera imagen del rostro que conocen la familia, los amigos y los colegas, porque habitualmente te ven desprevenido, en reposo, concentrándote en una tarea o escuchándolos.

La mayoría de las personas cambian inconscientemente su expresión cuando se miran al espejo. Es muy natural "jugar" frente un espejo, posiblemente levantando una ceja, estirando un lado de la cara o sonriendo. Es por esto que las personas a menudo se sienten cohibidas cuando ven una fotografía " mala " de sí mismas, tomada por sorpresa. El verdadero tú es lo que reflejas con el rostro en tu vida cotidiana.

Todos cambiamos nuestro enfoque dependiendo de las personas que conocemos y de lo que pensamos que se espera de nosotros. Tu yo "en servicio", el que funciona en público, es diferente de tu yo "fuera de servicio", el que se ocupa del hogar, la familia y los amigos. Todos estos roles diferentes requieren sus propias cualidades y habilidades particulares en la comunicación personal. Tu imagen externa, tu apariencia personal, es cómo tu eres visto por el mundo, no un modelo a imitar o la persona que te gustaría ser.

 

Lenguaje corporal

Comprender el lenguaje corporal es uno de los aspectos más importantes de la presentación personal. La imagen transmitida por el yo físico debe apoyar y mejorar lo que se estás comunicando verbalmente. Si la imagen visual difiere ampliamente del mensaje hablado, el interlocutor tendrá una disonancia cognitiva que su cerebro resolverá, la mayoría de las veces, haciendo más caso a la comunicación no verbal que a la verbal.

La forma en que te sientas y te pones de pie, tus gestos y modales y tus expresiones faciales dirán mucho más acerca de ti y de cómo te sientes, en un momento dado, que las palabras que uses.

Cuando los individuos están nerviosos o incómodos, sus "malos hábitos" de comportamiento se vuelven más pronunciados. La conciencia de tu lenguaje corporal, de cómo te comportas bajo presión, qué señales estás dando inconscientemente, cómo los nervios y el estrés te afectan físicamente, pueden ayudarte a comprender cómo te “encuentras” con los demás. También puede explicar cómo a veces se da la impresión errónea y cómo puede producirse confusión.

En neurocomunicación,trabajar en el lenguaje corporal es una forma de mejorar la presentación personal. Por ejemplo, cuando te concentras en algo bastante difícil, tu expresión puede parecer problemática, cuando en realidad no estás ansioso en absoluto, simplemente absorto. Esto no significa que debas ir con una sonrisa fija en su cara. Sin embargo, debes ser consciente de que tu yo físico podría enviar un conjunto de señales cuando tu mente está en otro lugar.

El lenguaje corporal también se puede utilizar como una máscara para transmitir sentimientos contrarios. ¿Cuántas veces has asentido con firmeza cuando no entendiste una palabra, sonreíste cuando tu instinto fue fruncir el ceño o aplaudiste con entusiasmo al final de una charla que casi te pone a dormir? En estos casos, no estabas siendo hipócrita, sino que usabas el lenguaje corporal positivamente como un mecanismo social de buenos modales.

Nuestros gestos son parte de nuestra personalidad, una parte de cómo nos expresamos. Los movimientos de manos y brazos pueden agregar énfasis, ayudar a la explicación y transmitir entusiasmo. Solo se convierten en una señal negativa cuando se repiten tan a menudo que se vuelven irritantes para el observador. Los oyentes pueden llegar a quedar tan incómodos al ver a alguien jugando constantemente con su cabello, tocando la mesa con un bolígrafo, etc., que se bloquean y ya no escuchan. Estas señales negativas pueden romper el proceso de comunicación.

 

Cómo transmitir un lenguaje corporal positivo

El lenguaje corporal positivo incluye:

  • Mantener contacto visual con la persona con la que está hablando.
  • Sonreir (si es apropiado) pero especialmente como un saludo y al final de una conversación.
  • Sentado en una silla, inclinándose ligeramente hacia adelante (esto indica que estás prestando atención).
  • Asentir de acuerdo con la cabeza.
  • Un firme apretón de manos.
  • Presentando un exterior tranquilo.

El lenguaje corporal negativo incluye:

  • No mirar a una persona al hablar.
  • Tocandose un pie, dedos etc.
  • Balanceo hacia atrás y hacia adelante.
  • Rascarse
  • Aclarando continuamente tu garganta.
  • Juguetear con el pelo, lóbulos de las orejas, joyas, chaqueta, gafas, etc.
  • Encoger los dedos o las uñas.
  • Bostezando
  • Mirando repetidamente tu reloj o un reloj en la habitación

 

Una reflexión final

Puedes creer que la apariencia personal no debería importar. También podrías, con razón, creer que eres mucho más que la ropa que usas, o si recordaste peinarte esa mañana, o si te ves malhumorado. Por supuesto, es cierto que cada uno de nosotros es mucho más que nuestra apariencia. Sin embargo, cuando nos encontramos con alguien nuevo, inevitablemente hacemos juicios inmediatos sobre ellos. Así funciona nuestro cerebro, queramos o no. Por lo tanto, la forma en que te vean los demás importa, aunque desees que no lo sea. Solo tienes una oportunidad de causar una primera impresión, y querrás que sea la correcta.

 

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