Relación de pareja, ¿las marcas pueden romperla?

Relación de pareja, ¿las marcas pueden romperla?

Es bastante lógico y de sentido común creer que las diferencias religiosas, políticas, educación o de estilos de vida puedan deteriorar la relación de pareja, hasta el punto de romperlas. Pero, ¿alguna vez te has preguntado si también pueden hacerlo las diferencias en preferencias de marcas?

Pues parece que sí, que estas diferencias pueden llegar causar un grado importante de infelicidad en la pareja, bajo determinadas circunstancias, según un estudio de la Universidad de Duke.

Relación de pareja y poder

La psicología nos dice que en la relación de pareja hay un balance de poder, que en ocasiones puede transformarse en una lucha. ¿Por qué ocurre esto?

Cuando una pareja enamorada decide convivir, deja momentáneamente de lado sus preferencias e intereses. Sin embargo, con el tiempo, puede aparecer un deseo no consciente de que la otra persona debe amoldarse a sus preferencias. Así es como, si cada uno siente lo mismo, se inicia una especie de lucha por el poder.

No obstante, también puede ocurrir que naturalmente, de forma no consciente, se establezca una relación estable de poder mayor de uno sobre el otro. Y ahí está la cuestión.

El hallazgo

Se estudiaron las relaciones en diferentes entornos. Los investigadores utilizaron preferencias de marca en refrescos, café, chocolate, cerveza y automóviles para estudiar a individuos y parejas, algunos de los cuales fueron rastreados durante dos años. Estos resultados se combinaron con hallazgos sobre el poder y la felicidad de las relaciones.

Pensamos que la compatibilidad en las relaciones proviene de tener antecedentes, religión o educación similares, pero, asombrosamente, se descubrió que ¡estas cosas no explican lo feliz que eres en la vida tanto como esta noción de compatibilidad de marca!

Dicen los investigadores: “Si tiene un poder de relación de pareja más bajo y tiene preferencias de marca diferentes a las de su pareja, probablemente se encontrará atrapado con las marcas favoritas de su pareja, una y otra vez. Esto podría llevar a una sensación de muerte lenta”.

Y añaden: «La mayoría de las parejas no se separan por la incompatibilidad de marcas, pero eso hace que la pareja de bajo poder se vuelva cada vez menos feliz».

¿Tan fuerte puede ser el efecto de una marca?

Hemos visto que este hallazgo indica que sí, que pueden afectar seriamente la felicidad de la pareja.

Hasta ahora, se podía pensar que las preferencias diferentes podían generar fricciones en la relación de pareja, pero no se les daba el mismo peso que otros factores que influyen en la relación porque no se consideraban importantes. ¿Por qué puede ocurrir esto?

Es probable que estos efectos de compatibilidad de marca hayan ganado fuerza de manera constante a medida que las marcas han evolucionado para desempeñar un papel más importante en la vida diaria de los consumidores. 

Si te gusta la Coca-Cola y a tu pareja le gusta Pepsi, o el problema es entre Apple y Samsung, probablemente no vas a romper por eso, pero después de 10 años de relación, cuando él o ella siga volviendo a casa con Pepsi, día tras día, podría comienza a causar un pequeño conflicto, no consciente.

Pero si eres la persona de bajo poder en la relación, que continuamente «pierde» y se queda atrapado con las preferencias de tu pareja, serás menos feliz.

Hasta aquí ha quedado claro, pero si vamos un poco más allá podemos encontrar aún más implicaciones.

Más implicaciones

Las personas que buscan su pareja tal vez deberían considerar incluir las preferencias de marca en sus perfiles de citas. Sería un dato más, que al menos evitaría este tipo de incompatibilidad futura.

En cuanto a las empresas, existe una oportunidad para que los especialistas en neuromarketing busquen generar en el cerebro del consumidor una imagen de marca familiar, para todos.

Incluso si la pareja tiene preferencias de marca ligeramente diferentes, pueden adoptar una marca conjunta con la que ambos estén felices. Sin embargo, la marca familiar actualmente no es algo común. Más bien se tiende a marcar las diferencias y la «exclusividad».

Es cierto que algunas marcas se comercializan como orientadas a la familia, pero eso no es lo mismo que llegar a todos los miembros de la familia.

Sin duda es complicado, pero es una oportunidad de diferenciación. Las empresas que lo hagan bien pueden asociar su marca con la felicidad y la armonía, y no hay nada mejor que eso para ganarse el «cerebro emocional» de los consumidores.

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